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El dolor y su historia a lo largo de la evolución

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El dolor, tal y como lo concebimos en la actualidad acorde a un modelo biopsicosocial, es un concepto considerado revolucionario: un cambio de paradigma. A mi parecer, no es más que la reivindicación de su complejidad que ya sabíamos de antemano, alejándonos de meras simplificaciones y profundizando con conocimientos novedosos que nos proporcionan nuevas ramas como las neurociencias. Es esencial no dejar de lado el dialecto que mantiene la historia si queremos entender los conceptos como realmente se deberían.

Etiológicamente, la palabra pain proviene del latín “poena” que significa castigo. También hacía referencia a otros términos como tormento o sufrimiento. Sin embargo, su significado siempre ha estado sujeto a la época, al contexto y, con ello, a las creencias y religiones del momento.

Por este motivo, en el presente artículo quería hacer un breve repaso sobre su historia y como era considerado años atrás. Tanto placer como dolor han sido experiencias claves subordinadas a nuestra supervivencia, por lo tanto su consideración y métodos paliativos han sido presentes desde la antigüedad.

Entre las civilizaciones antiguas

De manera primitiva, en sociedades tribales, el hombre poseía la convicción de que el dolor se encontraba en la parte del cuerpo en concreto donde se sentía. Este era causado por la intrusión de demonios, humores malignos y espíritus muertos que entraban a través de los orificios, por consiguiente, los esfuerzos recaían sobre estos orificios para su curación o evitación. En el Neolítico se procedía a paliar el dolor mediante aspectos físicos como el frío o el calor conjunto modalidades psíquicas comunicándose con dioses, ritos mágicos u hechizos.

Los Paracas en Perú practicaban la trepanación (agujerear al cráneo) para dejar salir los espíritus que poseían las personas. Papiros egipcios utilizaban vómitos, sudores o peces eléctricos en el Nilo. Ya 4.000 años antes de cristo también se documentó la primera utilización del opio en Sumeria, donde se descubrió la adormidera (Papaver somniferum) a la cual llamaban “la planta de la alegría”. Por tierras Asiáticas, China, aparecieron las primeras explicaciones basadas en la circulación energética. En civilizaciones mesopotámicas, 3.000 años aC, los médicos se encargaban de realizar exorcismos para el alivio del sufrimiento utilizando hojas de Mirto mientras oraban a los dioses, dado que el dolor era percibido como un castigo divino.

En el Antiguo Egipto también era visto como una punición por parte de Sekhament y Seth, considerando el orificio nasal izquierdo y los oídos por donde la muerte y la enfermedad tomaban entrada. El opio era utilizado para las cefaleas del dios Ra y se daba la utilización de otros narcóticos vegetales como el cannabis. Incluso se realizaban mezclas con pasta de insectos y cebada para dormir por las noches.

En América, entre el 400-700 antes de cristo, la hoja de coca era considerada un regalo del hijo del Dios del Sol, Manco Capac, para compensar todo el sufrimiento humano al que estamos expuestos: “satisfacción al hambriento, vigor al cansado y olvido de las miserias al desdichado”. Hacían uso de las cocadas (empaquetación de las hojas en forma de bola) sobre las heridas con ceniza y saliva para producir analgesia. Algo que puede describirse como el principio de la anestesia local. Realmente, la coca estaba muy extendida por toda sudamérica con características mágicas, utilizada por hechizeros para aplacar los espíritus malignos.

Los Mayas en México, lo relacionaban con la muerte, proclamando el dolor como “Hijo del aire y de la tierra, elementos indispensables para la vida, se viste con amplios ropajes blancos y emblade un puñal, se hermana con aquella que viste de negro y siempre lleva una guadaña. Parece, pues, que el dolor es el compañero inseparable de la muerte, la constatación y la prueba del sufrimiento último, que paradójicamente es el cese de todas las emociones”.

Como podemos apreciar, muchos años antes de cristo, se dejó entre ver el uso de la farmacología y una conceptualización del dolor mística o psíquica antes que física. Algunos fisioterapeutas, entre magufos, todavía no hemos logrado salir de estas épocas, ni si quiera igualarlas. Pero este tema irá destinado para otras publicaciones.

Grecia y Roma

En Grecia ya se propuso un primer paso importante, donde sabios defendieron el cerebro como principal responsable de la regulación de sensaciones y dolor. De hecho, se describieron los cinco sentidos clásicos y el concepto emocional del dolor. Por otro lado, Asclepio fue venerado como el dios de la medicina y sus dos hijos, Macaón y Podalirio, fueron héroes muy apreciados por su saber quirúrjico y su servicio médico a los guerreros heridos de la guerra de Troya.

Hipócrates, considerado padre de la medicina, planteó el dolor como desequilibrio del organismo, más específicamente, una falta de proporcionalidad entre fluidos corporales (humores). Combatía el dolor con una esponja soporífera impregnada de opio, escopolamina y mandrágora. Más adelante, Platón y Aristóteles calificaron dolor y placer como “pasiones del alma”. Platón y Demócrito lo planteaban como una intrusión de partículas en el alma mientras que Aristóteles como una alteración del calor vital del corazón, determinado por el cerebro, encaminándose a tener en cuenta el sistema nervioso central. Más tarde, Herófilo y Erasístrato, continuaron defendiendo la postura aristotélica con el cerebro como órgano vital.

En siglos posteriores, con Roma tomando el rol protagonista que poseía Grecia, Galeno rescataría estos trabajos para desarrollárlos. Sus escritos seguirían siendo la base de la medicina en todad la edad media durante más de 1.000 años con un punto de vista muy visionario para su época. Negó la idea de un alma inmortal como causante de dolor, relacionando el sistema nervioso con el cerebro y concibiendo el dolor como una sensación originaria de este útlimo órgano. Sin embargo, la fuerte influencia de la religión eclipsó a Galeno. Superponiendo la idea de que el que el dolor es algo externo enviado por Dios cuya solución se halla en la oración. Todo lo que se desviara del catolicismo pasaba a herejía y debía ser castigado. La medicina, conjunto demás ciencias, quedarían sumidas en la oscuridad hasta el Renacimiento, que puso fin a este pobre período de escaso progreso con la aparición de la imprenta, el descubrimiento de América e importantes figuras como la de Copérnico.

Profundizando en su concepción

Con Descartes, en 1664, el dolor fue descrito en más profundidad. Razonó que un estímulo lesivo disparaba una sensación que era conducida por el cuerpo y viajaba desde la periferia hasta el cerebro. Durante 1790, Galvani y Volta, descubrieron la respuesta el sistema nervioso ante la estimulación eléctrica. Años posteriores, en 1811, Charles Bell propuso la existencia de distintos tipos de receptores sensitivos, en nuestro sistema nervioso, que responden a distintos tipos de estímulos. A mediados del siglo XIX, se conocieron distintos tipos de receptores de fibras nerviosas, diferenciando también la existencia de vías específicas para el tacto y el dolor a partir de experimentos animales.

Sherrington, en el 1900, definió el dolor como “adjunto psíquico de un reflejo protector” separando lo fisiológico de la percepción conllevando un concepto mentalista del dolor, un dualismo cartesiano mente-cuerpo que derivó a la diferenciación entre dolor psicológico y físico mientras hoy sabemos que lo mental también recae sobre la biología y la fisiología. En 1968, Melzack clasificó el dolor dentro de 3 dimensiones: sensorial discriminativo, afectivo-emocional y cognitivo evaluativo.

Pocos años más tarde, la Asociación Internacional del estudio del Dolor (IASP), extendió la clasificación según diversos parámetros: región anatómica, sistema, duración, intensidad, patrón y causa. No obstante, es un sistema pobre para guiar la investigación y el tratamiento, por lo cual, Woolf sugirió la consideración del dolor nociceptivo, inflamatorio y patológico.

Un vistazo sobre la actualidad

Aunque Descarte supuso un avance inigualable, su concepción del dolor como algo que entra (input) no fue del todo acertada puesto se asienta sobre un proceso pasivo, una mera recepción de lo externo. El dolor que experimentas en el codo, no se genera en el codo sino en el cerebro. Recibimos un estímulo del ambiente exterior, pero el último órgano en decidir lo que se proyecta y lo que no, el que discierne lo relevante dentro de la irrelevancia es el cerebro: el director de la orquestra que representa la zona en la que debe producir dolor (corteza somatosensorial, ínsula y otros procesos).

Como se ha descrito en varias ocasiones, niños que nacen sin extremidades, padecen de sensaciones fantasmas sin esa parte del cuerpo ya que el mapeo representacional de nuestro cerebro es independiente al desarrollo de los brazos o las piernas. No somos una página en blanco, sino que venimos con cierta organización y estructura de base. Por lo tanto, la percepción es una construcción, una salida (output) a partir de una huella neuronal única en cada persona. Se deduce entonces que el dolor no es solamente daño por estímulo lesivo externo sino que depende de algo más complejo.

De hecho, la problemática en torno al dolor no es el tejido y el daño por si solos sino todo aquello que dispara los programas de dolor en nuestro cerebro. Incluyendo factores como la sensibilización, la hipervigilancia, el catastrofismo, los problemas financieros, la falta de afecto, la ansiedad, las relaciones sociales y un largo étcetera. Dentro de este contexto, es común pensar que todo fuera de lo estadísticamente normal debe ser algo patológico que está causando dolor. Cayendo en la común falacia de confundir anormalidad estadística con patología, conllevando un sobrediagnóstico sustancial conjunto un exceso de mensajes nocebo por parte de sanitarios.

“Usted es que tiene una pata más larga que la otra y es la causa de todos sus males” (Ejemplo de un fenomenal nocebo actual)

Actualmente, la clasificación del dolor recae sobre tres grandes categorías:

  • Nociceptivo (dolor rápido y adaptativo: quemarte con la sartén)
  • Inflamatorio (funcional y adaptativo: hinchazón que te recuerda que no te apoyes en ese pie)
  • Neuropático (daño nervioso: no es adaptativo sino que es un mal funcionamiento de los nervios)

También según su duración, aunque el tiempo es realmente arbitrario:

  • Agudo
  • Subagudo
  • Crónico

Recalcar que el dolor, al ser una experiencia única e individual, es algo subjetivo y difícilmente puede ser objetivado (aún con neuroimagen). Un proceso perceptual asociado con la consciencia, el significado, el afecto y el aprendizaje que requiere una integración de diversos procesos sin la existencia de un área cerebral anatómica única sino una neuromatriz ampliamente distribuida en el sistema nervioso central.

Finalizando…

Espero haber reflejado, mínimamente, como el concepto ha ido conversando con la historia. Aún queda investigación por delante, pero el conocimiento del pasado se hace siempre necesario para ahondar en el futuro.

Un abrazo,

Javi

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