Fisioterapia

Entrenamiento con oclusión: KAATSu Training o restricción del flujo sanguíneo. ¿Qué debemos saber?

En este breve artículo voy a intentar dar luz acerca de algo que últimamente está en boca de muchos: KAATSu training o entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo. Aunque parece algo muy novedoso, ha sido causado por un boom del marketing publicitando productos para tal fin, un re-marketing de algo ya inventado.

No es extraño entrar en amazon y observar infinitas variedades de marcas respecto a ello. Sin embargo, la realidad es que ya lleva años y, de hecho, se desarrolló en 1966 para atletas lesionados y adultos mayores ya que permite obtener un mayor estímulo con cargas inferiores.

¿De qué se trata?

Fue una técnica desarrollada por un Japonés profesional de las ciencias del deporte, ya hará unos 60 años, para aumentar la masa muscular sin la necesidad de utilizar cargas pesadas. La idea surgió de una ceremonia Budista donde después de estar arrodillados durante mucho tiempo, el flujo sanguíneo hacia los gemelos se vió alterado y empezó a notar quemazón en la parte inferior de la pierna. Esto se trasladó al mundo del deporte y años de investigación han habido hasta el día de hoy desde entonces.

Específicamente, esta técnica trata de proveer una oclusión mediante cualquier material elástico para restringir el flujo sanguíneo hacia la musculatura que queremos trabajar, dando una situación fisiológica idónea para necesitar menor carga durante el ejercicio para generar fatiga.

¿Por qué funciona?

La restricción superficial mediante compresión impide el retorno de la sangre por las venas, lo que conlleva una acumulación de sangre privada de oxígeno y desechos metabólicos en la musculatura trabajada más allá del punto restringido. A modo de compensación, se da un reclutamiento mayor de las fibras motoras de la musculatura involucrada, con mención especial de las tipo II, ya que se da un contexto anaeorobico por la naturaleza pobre en oxígeno.

Si uno anda familiarizado con el concepto de hipertrofia, sabrá que los tres grandes pilares de esta son la tensión mecánica, el daño muscular y el estrés metabólico. En el contexto de este artículo, debemos entender que la fatiga que induce la oclusión es debida a la acentuación de la acumulación de metabolitos (estrés metabólico). Siguiendo con esta premisa, no es ilógico preveer que esta técnica no producirá demasiado daño muscular, micro-roturas en las fibras musculares.

Adicionalmente, se puede observar que también es efectivo para entrenar los grupos musculares que NO quedan ocluidos, como por ejemplo el pectoral mientras restringimos el flujo de los brazos. Esto se da, como he comentado anteriormente, por la compensación que ocurre en el reclutamiento de fibras motoras. Por lo tanto, los efectos beneficiosos de la oclusión no quedan reducidos al flujo sanguíneo y al estrés metabólico per se, sino también al aumento de la activación de la musculatura.

Si, si… “Pero no mejora la fuerza”

El mito de que no mejora la fuerza, es bastante común alrededor de esta técnica puesto conlleva la reducción de la carga utilizada. Si bien las adaptaciones son mayoritariamente específicas a lo que se entrena y al rango de repeticiones utilizadas, no deja de ser una falacia.

Si hay hipertrofia, hay ganancia de fuerza puesto que el area transversal del músculo es uno de los principales conductores en cuanto a la generación de esta. En caso de que una técnica te genere hipertrofia, te está ayudando a a producir mayor fuerza en el largo plazo. No obstante, recordar otro tipo de factores que influyen como los neurales, los técnicos o los biomecánicos.

¿Es tan mágico, para el entrenamiento, como lo pintan?

A pesar de tener beneficios peculiares y en cierto modo “únicos”, no deja de ser una herramienta más de la que podemos disponer. A modo general, no es superior a un entrenamiento de fuerza regular, pero es un hecho ventajoso que cargas tan bajas como del 20-30%, puedan inducir ganancias similares (que no superiores) en hipertrofia y fuerza comparado al entrenamiento regular. (Estudio 1)(Estudio 2)(Estudio 3)

Sin embargo, las tendencias de la literatura científica nos dicen que el entrenamiento de alta intensidad acaba venciendo al entrenamiento con oclusión en términos de tamaño, actividad muscular y, obviamente, fuerza.

Como se han publicado estudios que nos dicen que la compresión y la restricción del flujo sanguíneo intermitente ayudan a mejorar la recuperación, se ha derivado que este tipo de entrenamientos también pueden suponer un beneficio en cuanto a tal. Es altamente dudoso que esto ocurra, porque no va haber un balance neto positivo en tu recuperación ya que estará produciendo un estrés extra, un volumen mayor que se deberá tener en cuenta.

No obstante, es más fácil recuperarse de este tipo de entrenamientos ya que hay un menor daño muscular, al igual que un menor estrés en el tejido conectivo.

Situaciones ideales y evidencia

La magia de esta técnica radica no tanto en el rendimiento sino en el abanico de posibilidades que nos abre, donde podemos hallar una ventana enorme de oportunidad en personas con capacidades de fuerza limitadas, debilidad, atrofia muscular por el efecto de la inactividad, cirugías y un largo étcetera. En resumidas cuentas: tanto en rehabilitaciones como en el entrenamiento de adultos mayores.

Si nos vamos a la evidencia, se ha observado un potencial beneficio para el tratamiento de la hipertensión arterial entre otras enfermedades cardiacas con necesidad de más investigación para no provocar aumentos peligrososo de la presión arterial con la oclusión. En mujeres se ha visto una mejora de la artritis de rodilla, pero con una reproducibilidad limitada ya que en hombres se consiguió lo mismo que con el entrenamiento tradicional.

Post-cirugías, después de las roturas de ligamento cruzado anterior, podría conllevar aumentos de forma significativa tanto en el músculo como en la fuerza y estabilidad a comparación con el tratamiento convencional.

En mujeres post-menopáusicas, la oclusión permitió obtener los mismos resultados que el ejercicio convencional con la salvedad de que la intensidad fue menor, característica importante para cierto tipo de población.

En ejercicio aeróbico en obesos con oclusión, se han visto demandas energéticas de hasta un 20% más que el grupo control con una respuesta cardiovascular similar a intensidades un 50% menor que sin la restricción del flujo sanguíneo. Es decir, se obtuvo un 20% más de gasto con menor intensidad al igual que las calificaciones subjetivas indicaron un menor esfuerzo percibido.

Además, encontramos algunos casos únicos con la aplicación exitosa de esta técnica. Entre los cuales podemos destacar una miositis y una fractura osteocondral 10 semanas antes de competir.

¿Cómo utilizarlo?

Dado que el objetivo de esta técnica es el estrés metabólico por encima de la producción de daño muscular, se debe dar una tendencia a repeticiones altas con descansos cortos/medios. La intensidad del ejercicio puede situarse alrededor del 30% de nuestro 1RM con un rango de repeticiones cerca de las 15-20 con 1 minuto de descanso entre series.

La oclusión debe realizarse con tal de encontrar una restricción parcial más que total, por ello hay que ir jugando con la presión utilizada. Como recomendación personal, es óptimo buscar un 6 de presión percibida sobre 10 en los brazos y un 7 en las piernas. Cuanta más oclusión, más compensación a la baja intensidad encontraremos donde se dará una mayor activación muscular aún con cargas ligeras.

Para sacarle el máximo partido a estas, no te lo aflojes entre series de cara a la acumulación de metabolitos que buscamos. Esta técnica es totalmente segura, aún así recomiendo limitarlo a 4 series por ejercicio ya que investigaciones como la del laboratorio de Wernbom, encontraron algún potencial riesgo cardiovascular si nos excedemos, aplicando esta técnica con un volumen muy elevado de entrenamiento.

Conclusión

No es magia borrás pero tiene utilidad y podemos sacarle provecho cuando la intensidad (carga) es una barrera. Nos permite aumentar las demandas por otra vía, suponiendo un menor estrés en el tejido con una mayor recuperación entre sesiones.

Un abrazo,

Javier

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